La guerra de patentes no parece dejar títere con cabeza. Cuanto más desalmada es una compañía, más se dedica a acaparar patentes para después extorsionar a su competencia. Está claro que es mucho más productivo (y por productivo me refiero a que se saca pasta) aplicarle impuestos a tus competidores, bloquear la venta de sus productos o amenazar incluso su existencia, que desarrollar y mejorar tus propios productos.
Creo que Apple estaba pensando comprarle la patente a Dios sobre el sistema respiratorio…
Guerra de patentes,





